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Importancia de las humanidades

Juan Felipe Córdoba Restrepo

Eduard-Swoboda

En los últimos lustros, el mundo observa con atención el devenir de la educación superior, la que además de profesionalizar es una de las garantías que permite proteger, fortalecer y desarrollar la democracia. Los tiempos actuales parecen traer nubarrones y tormentas que nos llevan a pensar que los programas con los cuales cuentan las universidades están por fuera del interés de los jóvenes, en particular las ciencias humanas y sociales, los indicadores parecen no ser en lo mejores para los últimos años. Es necesario e indispensable pensar en un proyecto que derive en discursos oportunos y potentes que le permitan a toda la comunidad la importancia de las humanidades para la vida, es importante que reconozcamos su importancia, pues sobre ellas están cimentadas todo lo que somos como sociedad.

Parodiando al español Antonio Ventura, que remarcaba que un libro libros no nos hacen mejores personas, pero sí nos hacen libres, podríamos decir lo mismo de las humanidades, pues desde ellas es posible enseñar crítica, argumentación, debate, entre otras, con el fin de trazar un sólido camino para el ejercicio ciudadano que nos permitan defender los derechos humanos conquistados, reconocer la inclusión como un valor necesario para la vida, garantizar valores para la libertad.

Los cambios son permanentes y vertiginosos, pero no desbocados, y sí, vivimos momentos difíciles en el mundo entero, pero ante esto más exigencia y más compromiso. Es importante atender, por ejemplo, el llamado que nos hace Martha Nussbaum frente a la educación. Para ella hay una crisis de tales proporciones, que puede estar en juego la democracia del mundo. La eliminación de las humanidades y las artes en toda la educación —primaria, secundaria, técnica y universitaria—, debido a una visión bastante corta de la clase dirigente, que las considera inútiles. Las humanidades son más que simples adornos sin ninguna utilidad; eliminarlas del sistema educativo ponen en riesgo lo creativo, la imaginación, el pensamiento crítico, querer implantar habilidades consideradas como útiles y que generan lucro empobrecen lo que entendemos como sociedad.[1]

Por otro lado, nos decía hace unos pocos años el profesor Moisés Wasserman, que durante su proceso educativo hubo un curso en particular que le permitió ubicarse en el espacio, usar la lógica deductiva y resolver problemas complejos. Este recuerdo es especial porque el corazón de este curso fue la geometría euclidiana, un saber con más de 2.300 años. Señala que el asunto no es de información presentada en nuevas versiones y nuevas técnicas, los cambios son tan vertiginosos que en cuestión de pocos años ya estas serán obsoletas. Para un futuro cercano Wasserman piensa que la educación necesitará una buena compresión de varios idiomas; también química, física y biología, pero para entender estas con sana lógica, es indispensable la matemática y la filosofía. Pero el marco que permite entender el mundo que vivimos está en contar geografía e historia, adicionalmente, entender a los otros requiere de poder estudiar literatura, música y artes.[2]

La búsqueda apunta a contribuir a la construcción de mejores sociedades, y las humanidades son una de las posibilidades con las que contamos. Es necesario entender que las ciencias de lo humano no son como un agente instrumental y pasivo, sino como una posibilidad para crear tendencias ideológicas y debates. La educación de calidad es crucial. Garantizar este ejercicio nos podría llevar a contar con una generación de jóvenes que puedan sentir una genuina compasión por los demás, por el otro, de tal forma que puedan verlo como sujeto de derechos, derechos iguales a los suyos.[3] Desde las humanidades, debemos apostar por la consolidación de una ciudadanía democrática, para lo cual es necesario que el proyecto esté soportado en tres valores esenciales:

  1. La capacidad socrática de la autocrítica y el pensamiento. La democracia necesita ciudadanos que puedan pensar por sí mismos, que puedan razonar.
  2. Entender que hacemos parte del mundo, y que este es a su vez diverso, heterogéneo y complejo. Para entender esto es necesario saber humanidades, en particular historia, con el fin de entender los diversos grupos humanos. Dice Nussbaum “El conocimiento no es garantía de buen comportamiento, pero la ignorancia es una garantía virtual del mal comportamiento”[4].
  3. La imaginación narrativa, reconocer al otro, darle su lugar.

Por todo lo anterior, el número de la revista Nova et Vetera que inaugura el 2024 presenta a sus lectores una reflexión sugerente sobre la importancia de las humanidades en nuestra sociedad actual. Es un espacio para pensar la educación, la diversidad, la democracia, entre otras desde el lente de las humanidades y desde una universidad que se fundó sobre valores humanísticos en 1653. Esperamos que estas reflexiones, construidas desde la crítica académica, aporten al tan necesario debate sobre el valor del conocimiento humanista en un mundo que constantemente vive en conflicto.

Ein kleiner Bücherwurm - Eduard Swoboda

Ein kleiner Bücherwurm - Eduard Swoboda. Foto: Wikipedia – Dominio público

 


Referencias y bibliografía

Nussbaum, Martha. “Educación para el lucro, educación para la libertad”. Discurso doctorado honoris causa, Universidad de Antioquia, en: http://www.parqueexplora.org/visitenos/noticias/discurso-de-martha-nuss…, recuperado el 03 de febrero de 2016.

Moisés Wasserman. “¿Educación pertinente? Para ayudar a definir las prioridades futuras en educación, yo propondría un método poco ortodoxo.” En: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moises-wasserman/educacion-pertinente-educacion-en-colombia-116420


[1] Martha Nussbaum, “Educación para el lucro, educación para la libertad” pp. 1-2.

[2] Moisés Wasserman. “¿Educación pertinente? Para ayudar a definir las prioridades futuras en educación, yo propondría un método poco ortodoxo.” En: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moises-wasserman/educacion-pertinente-educacion-en-colombia-116420. Recuperado el 04 de agosto de 2017.

[3] Martha Nussbaum, “Educación para el lucro, educación para la libertad” p. 7.

[4] Martha Nussbaum, “Educación para el lucro, educación para la libertad” p. 8-10.